Descripción

La independencia de los Estados Unidos de América habría sido imposible sin la ayuda española a las Trece Colonias. No solo España proporcionó armas, municiones, prendas de vestir, tiendas de campaña, medicamentos y dinero a los rebeldes contra el dominio británico desde los mismos inicios de la contienda, sino que el malagueño Bernardo de Gálvez, gobernador de la provincia de la Luisiana, emprendió una serie de audaces campañas contra las posesiones británicas a lo largo del curso bajo del Misisipi y la Florida Occidental. Al frente de una mezcolanza de hombres “de todas especies, naciones y colores”, en sus propias palabras, Gálvez conquistó Baton Rouge, Mobila y Pensacola, lo que contribuyó de manera decisiva al fracaso del esfuerzo de guerra británico en el sur de las Trece Colonias y, por ende, a la independencia de los Estados Unidos. En este número nos adentramos en el peculiar universo de la Norteamérica española, y sobre todo en la vasta e inhóspita Luisiana, una colonia de gran diversidad étnica cedida por Francia a la Corona española en 1763, apenas trece años antes de la llegada de Gálvez a la región. En este entorno de bayous poblados de caimanes, de orgullosos criollos franceses, de indios aguerridos expertos en el arte de la emboscada y de esclavos negros ansiosos por ganar su libertad, Bernardo de Gálvez, curtido en la guerra contra los apaches a la par que formado en la más exquisita tradición militar ilustrada, desplegó todo su ingenio en aras de conciliar talantes muy distintos con un doble fin: fidelizar la Luisiana al rey Carlos III y, a partir de 1779, reconquistar la Florida perdida en la Guerra de los Siete Años. El éxito de la misión explica que hoy, a pesar del largo silencio de más de un siglo sobre su figura, el malagueño sea ampliamente conocido en Estados Unidos, que en 2014 le concedió la ciudadanía honoraria en reconocimiento de su contribución a la independencia del país.